sábado, 8 de noviembre de 2008

Liderazgo: "Ser para después hacer..."

Quizás no sea una experta en teorías de Liderazgo y en realidad no ha sido mi intención…
Charlas, seminarios, libros respecto al tema, frases me han dado ciertas directrices pero aún más importante puedo dar testimonio de ciertas vivencias que me han permitido interiorizar el análisis, las mismas ocultaban rasgos de liderazgo; para mi sorpresa, consisten en algunos casos, en sencillas interacciones tales como compartir con familiares, resolver oportunidades laborales o interactuar con amigos; el debatir opiniones, conocer más a fondo su pensar; su estructura interna, me hizo entender que la riqueza humana está en los seres, en su diversidad que a todos nos corresponde respetar y como líderes valorar todas esas aportaciones por diferentes que sean.

El debate tradicional; ¿Nace o se hace?, ¿En qué proporción?. No intento entrar en esta discusión; yo entiendo que un líder nace, se construye y se desarrolla desde el corazón, independientemente de que venga con esa capacidad o que la adquiera. Si estoy de acuerdo que habrán hechos y circunstancias donde el panorama se torna tenso y oscuro, donde el agotamiento físico y mental, la desesperación o la frustración puede apoderarse de nosotros, pero hasta en estas situaciones impulsados por la necesidad salimos adelante.

Comprendo que la visión va más allá de una intención, es el compromiso a una dirección y que la forma en que marchamos en el camino es más importante que la meta en sí, que mientras uno actúe con transparencia, honestidad y mostrándonos tal y como somos, disfrutamos más de la libertad. Un líder posee actitud es reconocer y comprender que ocupamos una posición en el mundo y que nuestra trayectoria va a depender de nuestra visión hacia él; estilo es tu marca de diferenciación, tu sello personal y corazón es querer, significa tener las ganas suficientes para creer, luchar y lograr cada meta que se proponga.

El líder escucha, atiende, analiza, perdona, ama, sirve y se entrega; pretende enriquecerse cada día fortaleciendo sus virtudes, habilidades y competencias. Sabe tomar decisiones asumiendo la responsabilidad de sus consecuencias, sin temor; no ambiciona aplausos, títulos ni reconocimientos sino creatividad, deja de ser “yo” para hablar por “nosotros”; es el más fiel seguidor del equipo, se preocupa por cada elemento individual y desarrolla estrategias personalizadas que permiten integrar todos esos esfuerzos para lograr la tan nombrada sinergia del equipo.

La cronología es sencilla, primero esta el “ser” y luego el
“hacer”…

3 comentarios:

Carlos J. Polanco dijo...

Excelente.

Ruth dijo...

Excelente Visión..

Mariari dijo...

Niser te quiero y te admiro mucho. Muaaah.